
Los ciudadanos se dejaron seducir por la propuesta del colectivo Basurama y se lanzaron a la calle a jugar en esta quinta edición de La noche en blanco. Uno de los puntos que concentró gran afluencia de público desde primeras horas de la noche fue la Gran Vía, convertida en un gran parque de juegos lleno de columpios construidos con productos reciclados por el colectivo Zuloark. Más de 90.000 personas paseaban a las 23.30 horas por la centenaria avenida. Se registraron dos incidentes leves a lo largo de toda la noche en la instalación, uno a primera hora y otro prácticamente al final de la velada. Por ello se decidió cerrar el acceso a los toboganes a las 21.30 horas y clausurar el resto de actividades a partir de las 03.30 horas, media hora antes del horario previsto.
Cibeles fue otros de los espacios favoritos. A las 23.00 horas daba comienzo en esta plaza la “Fiesta de mucho bailar para todas las edades”, en la que se reunieron más de 60.000 personas en torno a la medianoche. Parejas, familias, grupos de jóvenes, público de todas las edades abarrotó la plaza bailando y “jugando” al son de música de los años 40, 50 y 60, que los mejores pinchadiscos de Radio 3 como Diego Manrique, Paco Clavel, Luz Divina, los hermanos Pizarro e Íñigo Munster seleccionaron durante seis horas ininterrumpidas. Y el paseo del Prado, donde se celebraba “Deseos indisciplinados”, de Ideatomics, y la emisión en directo de la programación de RNE, además de conciertos en los accesos a Caixa Forum y músicas orientales ofrecidas por Casa Asia frente al Botánico, registraba las 23.30 horas más de 85.000 paseantes.
Complicidad
La complicidad la que los madrileños han acogido esta quinta edición de La noche en blanco se reflejó en actividades como la frenética batalla con pelotas que se organizó de forma improvisada en la plaza del 2 de Mayo durante varias horas; los mercadillos de trueque organizados en Comendadoras y en Matadero Madrid, de ropa el primero y de juguetes el segundo, o los miles de caretas que llevaban el rostro de Alberto Santander, el “Madrileño del año”.
Por otro lado, centros como el Jardín Botánico, con más de 12.000 visitantes; el Palacio Real, con 11.000; el Museo del Prado, con cerca de 5.000, o la Biblioteca Nacional, con unos 10.000, destacan entre los espacios más visitados. Sin olvidar la enorme expectación que causó la apertura al público de la Real Academia Española de la Lengua, un hecho histórico que ocurría por segunda vez en los cerca de 300 años con que cuenta la institución.



