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de 21 a 3 horas
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Lugar
Cemento, cristal y asfalto. Las grandes ciudades se han convertido en monstruos de hormigón en los que la vida, a veces, resulta difícil. Madrid cuenta, sin embargo, con pequeños tesoros verdes, incluso en el centro mismo de la ciudad, como el Real Jardín Botánico. Allí, el colectivo Luzinterruptus realiza una íntima instalación lumínica sobre las mismas plantas y árboles del jardín, resaltando su fragilidad y delicadeza, pero también la necesidad que tenemos de ellas, mediante pequeñas bolsas de suero cargadas con luz y líquido verde.
El Real Jardín Botánico, además, es una caja de sorpresas, repleto de hermosos rincones que contemplan más de dos siglos de historia. Fundado el 17 de octubre de 1755 por el rey Fernando VI, en el Soto de Migas Calientes, Carlos III ordenó el traslado a su situación actual en 1781, al paseo del Prado. Este jardín alberga, en tres terrazas escalonadas, plantas de América y del Pacífico, además de plantas europeas.
Luzinterruptus es un colectivo madrileño que ha venido sorprendiendo a los viandantes en las calles del centro de nuestra ciudad, con efímeras intervenciones lumínicas que pretenden conseguir, no sólo un resultado estético, sino llamar la atención sobre algunos de los problemas que aquejan a la ciudad y a la vida urbana.