...Y la ciudad se mantuvo despierta

Por tercer año consecutivo, la ciudad de Madrid demostró su carácter noctámbulo y entusiasta en una nueva edición de La noche en blanco. De nuevo las calles se vieron invadidas por centenares de miles de participantes que se han involucrado tanto en las actividades desarrolladas al aire libre, como en las visitas a los diferentes museos y edificios representativos de la ciudad.

Madrid acogió, desde las 21 horas del sábado 13 de septiembre y hasta las siete del domingo, un total de 170 actividades, en cuya organización se involucraron más de 250 instituciones.

La gran ovación que el público le brindó a Pedro Almodóvar a su llegada al espectáculo Canciones para Pedro, con el que La noche en blanco le rendía homenaje, presagiaba el triunfo de una velada en la que no faltaron las más diversas propuestas de artes escénicas, visuales, musicales y teatrales, reunidas bajo el denominador común de la creación contemporánea y de la vanguardia.

Este espectáculo, junto al resto de actividades que se desarrollaron en Matadero Madrid, convirtió este espacio en una de las sedes fundamentales de La noche en blanco, a la que se sumó Conde Duque, el Palacio Real, el Museo del Prado, la catedral de La Almudena, el Círculo de Bellas Artes, el Estadio Santiago Bernabéu o el Paraninfo de la Universidad Complutense,

Pero, un año más, fueron las calles de Madrid las que concentraron una mayor afluencia de público; unas calles que se llenaron con las  propuestas artísticas que los participantes en La noche en blanco se iban "encontrando" a su paso, en los más diversos rincones de la ciudad. De nuevo el eje Prado-Recoletos, la Gran Vía y la calle Alcalá se convirtieron en los centros neurálgicos que acogía mayor afluencia de público. Más de cien mil personas disfrutaron de las actividades de esas arterias fundamentales de la ciudad, a las que se sumaron, entre otros lugares, la plaza de España, la plaza Vázquez de Mella y la Explanada del Rey, junto al Manzanares.

Así pues, uno de los mayores éxitos de La noche en blanco fue, sin duda, la magnífica respuesta de los madrileños en una velada en la que, a pesar de la enorme afluencia de gente, se registraron menos incidencias que en un fin de semana normal en la capital. Una vez más, cientos de miles de personas vivieron una noche única, poética, alternativa e interactiva.

Al igual que en el resto de capitales que forman parte de Noches Blancas Europa, la cita madrileña se consolidó en su tercera edición como un referente artístico contemporáneo, con el valor añadido de su gratuidad y de su capacidad para promover actitudes ciudadanas, de participación y de uso del espacio y el transporte público.  Es, en fin,  una noche de convivencia entre el arte, la ciudad y sus habitantes que volverá a repetirse en septiembre de 2009. Hasta entonces.


 

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